
Durante diez minutos se apagaron las luces de la Catedral y el Palacio Episcopal y sólo quedaron encendidos los teléfonos móviles de los participantes como símbolo de las llamadas que durante toda la semana se están haciendo en todo el mundo a los correspondientes líderes políticos.
El evento ha reunido bajo el mismo lema a representantes políticos de todo signo, asociaciones ecologistas, clubs deportivos y ciudadanos en general unidos por un objetivo común: llamar la atención de los políticos sobre la crisis del clima.
El 7 de diciembre comienza la cumbre de Copenhage sobre el clima. En ella se decidirán los acuerdos que determinarán el futuro del planeta en lo que al cambio climático se refiere. Posiblemente sea la última oportunidad..ver artículo completo